

Escribiendo berberechos
Pensad bivalvos, pensad
Archive for September, 2008
La cabra (Autor: Juan Pinilla)
Author: pepeltenso
| Al llegar a su habitación se encontró una cabra
sobre su cama. color de que, bajo aquella apariencia caprina la cabra era en realidad el sexto elemento, que tanto tiempo llevaba esperando, y con un beso en los labios, le pidió perdón. |
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Capricho caprino (autora: Gloria Gil)
Author: pepeltenso
-¿Perdón? -preguntó sorprendida la dependienta del emporio textil.
-Sí, que me dé una cabra -repitió el Elemento mirando a izquierda y derecha aparentando una indiferencia impaciente y gallita.
-Yo, señor, no soy mala… -acertó a decir la pobre dependienta a punto de llorar y dejándose los nudillos buscando en su manual de uso una respuesta que le dejara una buena comisión. Sabía que algún día el Elemento había de venir, pero la había cogido desprevenida.
-Lo sé, pequeña -se enterneció el Elemento, pasando la lengua seca por los labios húmedos -, pero estos son los tiempos que nos han tocado vivir, que diría Urdazi, y no nos queda otra que componer escorzos bucólicos, perdón, de cabras.
-Lo sé, lo sé -se resignaba la dependienta llorando al fin -, pero…
yo me preguntaba
si usted iba a mostrar algo de su humor gualtrapa
o si su estupidez era ajena o innata
-Eso, hermosa, no puede ser revelado -y como queriendo dar más seguridad a su afirmación-negación, se colocó unas gafas de sol para ver de cerca y se fue fijando en el precio de todas las camisas entalladas talla 32.
-No le pido eso -se fue relajando la dependienta -. No le puedo pedir eso aunque quisiera, aunque me fuera la vida en ello. Pero usted sabe que yo soy más lista, que puedo ganarle en la pasividad de cualquier batalla.
Y la tranquilidad de la dependienta aterró al Elemento, que se puso a tirar todos los pantalones vaqueros por los aires: los pitillo, los de campana, los de cabra… Pero a la dependienta no se le movió ni un pelo acondicionado y sonreía tras su mostrador, poderosa y pasota.
