

Escribiendo berberechos
Pensad bivalvos, pensad
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La multa. (autora: yuya)
Author: pepeltenso
“¿Que compre qué?” -dijo chillándole al teléfono- “….. feno” -consiguió escuchar.
“¿Qué?. No te entiendo nada.” - gritó aún más fuerte.
“brrrrr….. feno, joder”.
Pero si es él el que está en esa urbanización de mierda en el quinto carajo ¿a qué chillo yo? - se dijo a sí misma.
“No te oigo nada”- dijo casi susurrando.
Y escuchó “….. de cabeza del copón”, así a lo lejos, como un eco.
“Vale, vale, Ibuprofeno. Ya, vale, yo lo compro”.
Y siguió escuchando sílabas sueltas, escupidas a través de la línea. No podía reprimir las carcajadas “pero qué coño estará diciendo”.
“Que sí, que lo compro, que no te entiendo, que cuelgo”. Y colgó.
Estaba a punto de abrir la puerta cuando sonó el timbre de manera insistente, como si llevara en realidad media hora llamando.
Un cartero de voz desagradable y aspecto cansino puso un sobre delante justo de sus ojos. “certificado para Antonio Alvarez. Nombre, fecha, DNI y firma”. Dijo sin dar tiempo a reaccionar.
“Sí, sí, aquí es- acertó a decir a duras penas, mientras garabateaba todos los datos.
“De Tráfico. Otra multa y van seis en un mes”. Se dijo mientras dejaba la carta en la mesa de la entrada y bajaba a la farmacia.
“Por favor, una caja de Ibuprofeno de las grandes”.
“hoy va a necesitar más de una” pensó mientras pagaba.
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Cuento para berberechos (autora: Yuya)
Author: pepeltenso
Sirenas, es con lo que sueña el berberecho todas las noches cuando cierra de un golpe su estriada concha. Es en lo que piensa en sus ratos de ocio, que son muchos, mientras burbujea entre mantos de arena. De lo que habla con sus amigos, berberechos o no. Pocos la verdad, algún mejillón, un par de langostinos, una sepia.
Sirenas que bailan ante él al son de las corrientes marinas. Sirenas de largos cabellos y ojos verdes o azules. Sirenas que entonan cantos capaces de hundir barcos enteros.Sirenas de pechos erizados y caderas de brillantes escamas.
El berberecho recuerda que las vió hace tiempo, mucho tiempo, y desde entonces no puede dejar de pensar en ellas. En el animal más feo del océano.
